jueves, 1 de diciembre de 2011

Buscando el sentido de lo perdido


La sociedad consumista en la que nos encontramos, parase opacar nuestra realidad. Muchas de las prácticas que se realizaban con meritos netamente religiosos y espirituales han cambiado de dirección convirtiéndose en rutinas, monotonías e incluso prácticas sin sentido. Este proyecto surge de un interés que genera cierta controversia y es el “consumo de cannabis sativa visto desde la espiritualidad”.


Haciendo un viaje a través de la historia podemos ver como nuestros no muy lejanos parientes indios consideraban de  gran importancia el consumo de cierta planta alucinógena (cannabis, coca, amapola, yajé entre otras) para crear una conexión fuerte entre hombre y naturaleza, permitiendo esta purificar el cuerpo, la mente y espíritu.


Naturalmente si hacemos un contraste partiendo del punto de vista social que acoge en su seno tendencias de consumismo y superficialidad, es notorio que el sentido de esta práctica se desvanece en algo conocido como recreación, donde solo se busca nuevas experiencias, lo cual desvaloriza el verdadero sentido que encierra el desarrollo de esta actividad en determinadas culturas.


Es preocupante ver como nuestra sociedad se deteriora no tanto por consumir esta sustancia alucinógena, sino por la concepción con la que se consume, de ello depende en gran parte la iniciativa a investigar sobre este tema.


Inicialmente generé una pregunta que contestó una serie de interrogantes que atacaban mi mente, pero que a la vez me cuestionaban demasiado haciendo que el tema se extendiera y abarcara muchos campos, así que decidí centrarme en la perspectiva de unos cuantos entrevistado dependiendo de los diferentes puntos de vista con respecto al consumo y grado de espiritualidad porque considero que el valor de esta práctica se a deformado hasta llegar al punto de desaparecer.


Lamentablemente se estigmatiza a estas personas como “no buenos para la sociedad”, pero en si ¿que es la sociedad?, luego ¿no es ella la que nos proporciona los medios y métodos para el desarrollo de nuestras vidas?. Podríamos decir entonces que esto es algo relativo, pero pensamientos como estos son los que no permiten una fluidez espontánea, no existe la libertad de expresión, ni tampoco de vida, porque nos aqueja la misma sociedad que nos involucra en los problemas cotidianos. Seria todo más sencillo si cada uno nos dedicáramos a vivir, simplemente a vivir.

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